martes, 22 de diciembre de 2009

El Discurso Crítico de la Educación

“Si la miseria de nuestros pobres no se debe a la
naturaleza, sino a nuestras instituciones, grande
es nuestra culpa.”
Charles Darwin


La metodología crítica y la poscrítica hacen referencia a una serie de movimientos educativos que trascienden el ámbito escolar y que persiguen la abolición de la sociedad capitalista y la creación de un sistema más justo.

Existen importantes diferencias entre críticos y poscríticos en muchos aspectos: el alcance de sus investigaciones y teorías y, por ende, su análisis de la realidad; su propuesta política; su concepción de las relaciones sociales, etc.

A la hora de abordar este tema podría presentarlo confrontando estas dos teorías entre ellas a la vez que se confrontan con el resto para determinar cual es el enfoque paradigmático más y mejor elaborado.

No obstante, en las páginas siguientes se presentará una síntesis de ambos enfoques tratando de elaborar un discurso de transformación o, dicho sin ambigüedades ni fórmulas políticamente correctas, revolucionario.

Para ello empezaremos determinando las utilidades que podemos encontrar desde ambos enfoques y realizaremos los análisis pertinentes sobre la educación desde esa óptica de integración paradigmática.

Las investigaciones críticas, partiendo de una concepción materialista de la realidad, concretamente del marxismo, consideran que existe una irreconciliable contradicción entre capital y trabajo. Entre quienes controlan los medios de producción y recursos y quienes no tienen más forma de supervivencia que la venta de su fuerza de trabajo al empresario a cambio de una pequeña parte de la plusvalía que genera.

Desde una perspectiva crítica el sistema educativo no es un subsistema autónomo dentro de la sociedad sino que es un engranaje más de esta, cuya misión es legitimar la sociedad de clases.

La escuela es una instancia de inculcación ideológica en la que el éxito escolar está determinado por el origen de clase del alumnado, entendiendo tal origen de clase como una posición social a nivel económico y también cultural. La escuela privilegia un particular ethos de clase.

El currículum es un espacio de poder empleado en la reproducción del orden social capitalista. Es una construcción social, política e histórica.

Las investigaciones poscríticas, reconociendo la valía de estos análisis, tratan de llegar más allá: la escuela contribuye a la reproducción de las clases sociales, pero también debemos tener en cuenta otros aspectos además de la estructura de clases. Existen opresores y oprimidos, no cabe duda, pero éstos últimos no pueden reducirse a un único grupo entendido como clase obrera o proletariado. Dentro de los oprimidos existen distintos grupos como las mujeres –las formas de discriminación de las mujeres son distintas que las de los hombres. Y por ejemplo, algunas mujeres de clase media pueden disfrutar de menos privilegios o libertades que hombres de clase. Las formas de opresión contra la población gitana son diferentes a las empleadas contra los obreros o contra las mujeres. Esto no quiere decir que se difumine el carácter de clase de la explotación capitalista, dado que ésta sigue siendo brutal y tiene efectos cada vez más graves. Las teorías poscríticas introducen nuevas categorías de análisis que ahondan y potencian los discursos críticos tradicionales.

En este sentido, otra de las contribuciones de los discursos poscríticos es su conceptualización del poder: la dominación se ejerce a través de relaciones de poder múltiples. El poder no es homogéneo y único, sino que presenta un carácter múltiple, diverso y asimétrico. Por lo tanto se plantea que no sólo la dominación se da entre clases sino también a partir de esas relaciones de poder múltiples que escapan a una conceptualización en clases sociales.

De otro lado, desde las posiciones poscríticas se lleva a cabo un intenso estudio sobre las relaciones entre conocimiento y poder, es decir, sobre lo que Foucault denominaba la arqueología del saber. El saber es resultado de correlaciones de fuerza que no pueden ser acotadas exclusivamente en términos económicos, sino que también, como vimos, deben tenerse en cuenta los procesos de dominación centrados en la etnia, el género o la sexualidad (p.e). Es por ello, que nunca podrá existir un currículum neutral ni un saber objetivo, porque este siempre es fruto de un proceso histórico.

1. ASPECTOS TEÓRICOS

Un buen profesional es un práctico reflexivo: tiene que planificar, recoger información, ver como le sale, volver a planificar, rectificar su práctica con arreglo a lo nuevamente planificado, etc. pero al contrario de lo que ocurre con el discurso práctico, su acción no se queda ahí .

Un buen profesional desde esta perspectiva, debe reflexionar planteándose en que medida puede, como profesional, contribuir a construir una sociedad justa. La acción del profesional crítico debe trascender las cuatro paredes de su centro de trabajo. La reflexión sobre la práctica debe ir más allá del mero productivismo y debe plantearse qué puede hacer como profesional y no sólo como persona para contribuir al avance social.

En este sentido, no tiene cabida el comportamiento como profesional escindido, que en su trabajo sigue el discurso dominante y en su faceta personal se comporta desde una perspectiva crítica o viceversa.

La clave consiste en buscar la manera de poder contribuir a la igualdad y la justicia desde el propio ámbito laboral. No hay que interpretar al profesional crítico como un héroe profesional: esa es la coartada para no hacer nada. Hay mucha más gente de la que pensamos que lleva a cabo acciones críticas en su trabajo. Por ejemplo, el albañil que en su obra combate los argumentos racistas de algunos de sus compañeros y trata bien a los compañeros extranjeros es un profesional crítico.


2. ASPECTOS METATEÓRICOS

La metateoría crítica está muy influenciada por el concepto de “hegemonía”: se considera que en las sociedades capitalistas avanzadas la dominación de las clases más poderosas sobre el conjunto de la población se lleva a cabo mediante la construcción de un pensamiento y subjetividad acorde a sus posiciones e intereses de clase . Para Gramsci cualquier relación de poder es una relación educativa.

Un ejemplo de la influencia de la ideología dominante es que, aunque nadie nos obliga a consumir compulsivamente, nuestra subjetividad y pensamiento nos hace consumir. Las clases dominantes lo consiguen mediante la inculcación ideológica.

Las clases poderosas no necesitan ejercer la fuerza sino que su dominio se hace a través de mecanismos que no requieren el uso de la fuerza.

Los críticos piensan que la hegemonía se garantiza mediante un control ideológico a través de un engaño que da lugar a una falsa conciencia. Se entiende la ideología como falsa conciencia. Por ejemplo, la ideología dominante hace que entendamos la felicidad como la posesión del mayor número posible de bienes materiales. Ocurre lo mismo con la idea de que el esfuerzo es la única manera de conseguir éxito a nivel académico, social o económico cuando la realidad demuestra q es la cultura y el particular ethos de clase, unido a la posición en la esfera económica la que determina las posiciones sociales.

Por su parte, desde el discurso poscrítico se considera que la ideología dominante no se transmite creando falsa conciencia, sino planteando como únicos caminos válidos y legítimos aquellos que le interesan a las clases dominantes. Determinadas opciones son planteadas como las únicas posibles y aquellos que se alejen de los caminos establecidos entran en el peligroso campo de la anormalidad, la aberración comportamental, etc. Se hace ver como válido e indiscutible aquello que le interesa a los grupos hegemónicos.


Concepción del sujeto

Para los críticos hay una idea de sujeto bastante dual. Entienden que el ser humano debe ser un animal racional que no se guíe por los sentimientos y emociones sino por la razón y la objetividad que permite el análisis materialista de los procesos sociales. Esto origina ciertos rasgos propios de las concepciones esenciales del ser humano.

Para los post-críticos, los seres humanos no tienen una naturaleza universal ni son todos iguales. Si no hay nada universal, los seres humanos pueden construirse a sí mismos, creando sus propios sistemas de valores y pensamiento. No existe ningún rasgo preestablecido ni ningún camino a seguir, sino que hay que ir haciendo el camino, autoconstruyéndose. Este planteamiento choca con las concepciones desarrollistas. Por ejemplo, echa por tierra la concepción de la libertad sexual entendida como liberación sexual. Se considera que no hay nada que liberar porque nada hay preestablecido dentro del individuo. Nadie nace hombre o mujer sino que construye su autoconcepto, por lo que hay que procurar libertad para construirlo, pero nada ha de ser liberado. Lo contrario sería caer en el esencialismo.

Para los poscríticos no hay sujetos preexistentes a la sociedad. Nos podemos construir como sea mejor para cada uno y para todos sin que consideremos que algo es “nocivo” a priori. Nada es natural o artificial sino socialmente admitido o no. La tradición pos-crítica rompe la dualidad mente-cuerpo o razón-sentimiento.

Concepción Historia-Mundo

Desde la perspectiva crítica se parte del materialismo histórico planteado por Marx. Según Marx la historia se desarrolla a través de una serie de estadios a los que denomina modos de producción. El primer estadio sería el comunismo primitivo. Posteriormente aparecen el esclavismo, feudalismo, capitalismo, socialismo y comunismo. No obstante, existieron ciertos debates en el seno de las corrientes marxistas acerca de otros modos de producción como el asiático.

Las sociedades van pasando por todos y cada uno de estos estadios de carácter universal. Ningún modelo es superado hasta que contiene dentro de sí mismo el germen del siguiente modelo . En ese caso, las contradicciones existentes dentro del mismo son tan grandes que hacen que el modo de producción se derrumbe y aparezca un nuevo modo de producción.

La clave del avance histórico está en la lucha de clases por el control del modo de producción. El modo de producción da lugar a unas relaciones sociales de producción generando explotadores –quienes controlan efectivamente los medios de producción- y explotados –a quienes los explotadores roban el valor de su trabajo, es decir la plusvalía.

Cada sociedad es fruto de unas particulares relaciones sociales de producción que generan una superestructura cultural que reposa sobre la infraestructura económica. Son las condiciones materiales de existencia las que determinan la conciencia y no al revés.

La historia ha ido pasando por esas etapas, que en términos generales han supuesto un avance en relación con las anteriores. Por lo tanto existe una concepción progresista del desenvolvimiento de la historia. No obstante, en ocasiones la sociedad avanza en dirección equivocada, lo que supone ciertos retrocesos en momentos concretos, pero más tarde o más temprano acaban por avanzar hacia etapas de desarrollo superiores.

El capitalismo es el estadio superior por el que ha transitado la humanidad y se encuentra en su última fase, denominada por Lenin a principios del siglo XX como imperialismo o fase superior del capitalismo. El capitalismo es la concreción de la contradicción entre capital y trabajo.

El capitalismo será superado cuando fruto de la lucha de clases, el proletariado, como sujeto potencialmente emancipador de la sociedad lleve a cabo una revolución para tomar el poder político y económico. En ese momento comenzará la fase de transición hacia el comunismo, denominada socialismo.

El socialismo, en tanto que fase transitoria, se rige bajo un sistema político conocido como dictadura del proletariado, que preparará las condiciones necesarias para proceder a la abolición del estado y el advenimiento de la fase superior y última a la que llegará la humanidad, esto es, el comunismo. Bajo el comunismo no existen explotadores ni explotados por lo que aparece un nuevo hombre .

Sin embargo, desde la perspectiva post-crítica se plantea que no existe una ruta universal por la que ha de transitar la humanidad en su camino hacia la sociedad justa y que esa sociedad justa tampoco está previamente establecida. El desarrollo de las sociedades transita por múltiples cruces de caminos en los que hay que elegir en cada momento. Depende de lo que decidamos la historia seguirá un camino u otro y se construirán sociedades más o menos justas.

En cuanto a la aparición de un hombre nuevo y a la propia idea de conciencia, desde las posiciones poscríticas se ponen en duda ambos conceptos. El primero de ellos por su naturaleza esencial dado se considera que en ausencia de explotación el hombre –y la mujer- no se liberan, puesto que nada hay dentro de ellos que esté preso, sino que más bien tendrán que construir nuevas formas de convivencia y nuevas maneras de sentir, percibir y pensar al margen de las propiciadas bajo el capitalismo. En cuanto a la segunda idea, la de conciencia, se considera que no existe una conciencia en si, sino que siempre es fruto de un proceso social.

Concepción de la Educación

Como vimos anteriormente, al contrario de las tradiciones anteriores, los críticos y post-críticos parten de una concepción de la escuela como un subsistema dependiente de la sociedad, que sería el sistema general del que la escuela es sólo un engranaje más.

Por este motivo, no se pueden plantear alegremente argumentaciones como que la escuela es una palanca de cambio social. La realidad es que su función histórica ha sido la de legitimar el orden social en el que se desarrolla. Esto quiere decir que responde a los intereses de clase de los grupos dominantes. Sólo en sociedades en las que existe una lucha explícita entre clases sociales propiciando una sociedad prácticamente escindida y en las que esa división se da también en el seno del sistema escolar o en aquellas sociedades en las que las posiciones revolucionarias están en el poder puede la escuela contribuir a legitimar ideales emancipadores.

El sistema escolar entendido como tal es un mecanismo de reproducción social. Otra cosa es que se puedan dar prácticas educativas emancipadoras y contrahegemónicas dentro de la sociedad.

Desde este enfoque se está prácticamente de acuerdo en todos los postulados de la tradición práctica, pero da un paso más al problematizar las relaciones sociales y proponer superarlas. En cambio, la tradición práctica sólo se ocupaba de conseguir una mayor eficiencia dentro de lo que ya había, sin plantearse los condicionantes económicos, sociales y políticos que hacen de la escuela un eficaz instrumento de reproducción social o planteándoselos únicamente en el plano teórico y no en el de la acción.

En efecto, la educación es una de las más efectivas herramientas de legitimación del pensamiento dominante a través del currículum implícito pero también del explícito.

Por ejemplo, cuando se habla del descubrimiento de América desde una óptica absolutamente etnocentrista planteando que quienes descubren el continente son los invasores españoles y no los nativos que viven allí desde hace siglos, que son mostrados desde los planteamientos del pensamiento hegemónico como civilizaciones inferiores a la europea. La ideología dominante también niega al pueblo su papel de sujeto de la historia.

La importancia del enfoque desde el que se estudian los acontecimientos históricos y presentes es muy importante. El descubrimiento de America o el cambio climático se enseñan desde una particular plataforma de pensamiento. La importancia reside en lo que se estudia pero también en cómo se estudia.

Además del currículum explícito hay que tener en cuenta el currículum oculto o implícito. Por ejemplo, la noción de propiedad privada es inculcada en el sistema escolar desde que el alumno pisa por primera vez la escuela. Tiene su lápiz y su goma, que son distintas a las gomas y lápices del resto y, además, le pertenecen. Si un compañero coge su lápiz debe devolvérselo porque no le pertenece. La propiedad privada se ve como única forma de propiedad válida y no es cuestionada.

A través de la enseñanza se empiezan a inculcar en los alumnos los principios básicos de la ideología dominante. Pero no todo es reproducción. También hay resistencias al pensamiento dominante a nivel de aula y también a nivel “macro”. En este sentido, destacan Freire y algunos de sus discípulos, como Macedo, que hizo un programa de resistencia diseñando un planteamiento educativo al completo.

Hay que oponerse a la ideología dominante aumentando esas resistencias espontáneas, organizándolas mejor, fortaleciéndolas. Para ello es necesario cuestionar los contenidos curriculares, analizar los procesos sociales e históricos desde puntos de vista alternativos a los hegemónicos y abriendo nuevos caminos mediante la lucha contra la naturalización del pensamiento único.

3. ASPECTOS TÉCNICOS


Finalidad

La educación tiene como finalidad la problematización de la realidad en la que viven las personas que participan en el programa. Su objetivo es la construcción de significados comunes que permitan a las personas analizar la realidad que viven, elevarse sobre ella y emanciparse como individuos pero también como colectividad.


Contenidos

No existen contenidos establecidos de antemano. El conocimiento no viene dado de instancias externas. No es elaborado por expertos externos, sino que se construye a través de una dinámica dialógica partiendo de las necesidades cotidianas y los problemas del día a día de las personas .


Metodología

La educación emancipadora debe partir de la coherencia. El educador debe formar parte de la comunidad. El primer paso es integrarse en esa comunidad de forma efectiva a nivel personal y no solamente escolar.

A continuación ha de desarrollarse una investigación que permita conocer en profundidad las problemáticas que existen en la comunidad para posteriormente trabajar sobre ellas.

En ese momento se plantean los temas generadores , que parten de lo general a lo concreto.

La práctica educativa tendrá lugar mediante la realización de círculos problematizadores en los que la comunidad participa y cuyo objetivo es yendo de lo concreto a lo general, identificar los rasgos de su realidad para poder transformarla.

La investigación finaliza tras la descodificación de los problemas y rasgos de la comunidad y la codificación del programa, que será explicado por los educadores a los participantes y debatido con ellos, incluyendo las aportaciones que surjan.


Materiales

Pueden utilizarse multitud de materiales . Lo importante no son tanto los medios que se utilizan sino el significado que se da a lo que aportan. Es decir, los medios son herramientas y no fines. Un ordenador en sí mismo no aporta nada, hay que llenarlo de contenidos potencialmente emancipadores.

Por ejemplo, en una comunidad donde existe un problema con el agua, pueden utilizarse imágenes de una persona recogiendo agua en una fuente. A partir de ahí, los participantes sugieren, aportan significados a la imagen y mediante el diálogo se avanza haciéndose conscientes del problema del agua y sus implicaciones .


Evaluación

La evaluación se realiza en grupo. Tiene como objetivo la reflexión sobre la práctica para mejorar la acción. Conocer las problemáticas tratadas, si ha sido útil el programa, si se han conseguido los objetivos planteados inicialmente. En todo caso, la evaluación no se individualiza para clasificar a los individuos, sino que su objetivo es la mejora de las dinámicas del grupo y ver si se ha contribuido a la emancipación y toma de conciencia de la comunidad.


Organización

Los agrupamientos tienen un carácter colectivo. Se rompen los espacios tradicionales de la enseñanza al considerarlos como específicamente diseñados para no permitir el diálogo. Los tiempos vienen determinados por la propia praxis y el ritmo del grupo.

Consideraciones finales


No hay ley educativa cuyo prólogo no comience haciendo un propósito de enmienda sobre las injusticias que se han tolerado hasta entonces. En ese momento se plantea que la educación está llamada a transformar una sociedad injusta y a corregir las desigualdades. Algunos legisladores, en un alarde de cinismo, se atreven a plantear que se proponen una revolución silenciosa pero no por ello menos eficaz.

Plantear que la función principal del sistema educativo es corregir las desigualdades sociales implica pensar la educación y la sociedad como dos categorías distintas e independientes. Pero esta pretensión dista mucho de la realidad.

La sociología crítica de la educación ha demostrado que la función principal de los sistemas educativos es la reproducción del orden social imperante. Las funciones sociales de la escuela son principalmente las siguientes :

• Reclutamiento: Todos los ciudadanos pasan en una etapa de su vida por el sistema escolar, que al haber sido universalizado llega a toda la población.

• Inculcación: Si bien en siglos precedentes esta eran una de las funciones claves del sistema educativo, en la actualidad existen instancias que la superan ampliamente en este cometido, como por ejemplo los medios de comunicación. Se trata de hacer ver a los alumnos cual es el conocimiento legítimo y verdadero y cual no. Algunos se verán reconocidos y otros verán que ciertas creencias y costumbres propias de su entorno son consideradas como impropias y no válidas. Se trata de mostrarles cual es la cultura verdadera, no tanto para que se incorporen a ella como para que la sepan reconocer a simple vista y estimen su superioridad.

• Selección: La escuela selecciona a los mejores para que prosigan sus estudios y se conviertan en cuadros dirigentes de la sociedad. La escuela realiza una criba. La mayor parte de los estudiantes de las clases populares se quedan en el camino fruto del éxito de la criba. Este fenómeno, que implica el cumplimiento de un objetivo fundamental del sistema escolar es conocido como fracaso escolar.

• Distribución: La escuela otorga diplomas que permiten a los individuos acceder a unos puestos u otros del sistema laboral y a unos u otros estatus sociales. El sentido de la universalización de la enseñanza viene dado por la necesidad de que exista un sistema que distribuya las posiciones sociales en función, no ya del nacimiento, sino de la valía escolar y el esfuerzo. Si esto es interiorizado por las personas y permite cierta movilidad social, la sociedad clasista sale reforzada del proceso.

Por tanto, cuantos más individuos concurran en el sistema escolar supuestamente meritocrático y midan en él su valía, tanto mejor, pues más validez tendrá la selección que allí se realiza.

La realidad es que se trata de una desigual carrera en la que para alcanzar la meta unos tienen que vencer una serie de obstáculos (cultura de clase, etc.) y otros circulan por un camino absolutamente despejado (aquellos procedentes de las clases sociales dominantes en el campo de la cultura reconociéndose en las costumbres, lenguaje y hábitos que la escuela propone como válidos).

La sociología crítica de la educación demuestra como la mayor parte de integrantes de las clases populares fracasan en el sistema, pero no puede hablarse de “fracaso escolar” sino de éxito del sistema escolar, puesto que es condición necesaria para poder mantener el orden social. Si todos alcanzaran el mayor nivel de estudios posible, todos querrían ser cuadros dirigentes.

La función de selección y distribución son potenciadas debido a la existencia en nuestro país de una doble red de establecimientos escolares: la escuela pública a la que asisten los hijos de los trabajadores y la escuela privada a la que asisten mayoritariamente los hijos de los integrantes de las clases medias y altas.

Pero aunque la movilidad social propiciada por la escuela fuese total y no existiesen diferencias entre unas clases sociales y otras, en cuanto a su tránsito por la enseñanza, las posiciones críticas con el sistema escolar no perderían ni un ápice de su validez, puesto que seguiría siendo una herramienta de distribución de posiciones sociales. Aquí lo que se discute es el propio sistema de clases en sí. No hay sociedad de clases que sea legítima pues todas se basan en la explotación del hombre por el hombre.

La ideología dominante refuerza y hace creíble el orden meritocrático mediante la creación de una plataforma ideológica basada en:

• La concepción esencial del ser humano. Los individuos nacen con unas inquietudes u otras. Unos tienen más capacidades que otros, por esos unos ocupan unos puestos y otros. Unos nacen para ser jefes y otros para ser mandados, pero la escuela nada puede hacer porque es algo que viene dado en los individuos: “el dios que nos ha formado ha hecho entrar el oro en la composición de aquellos que están destinados a gobernar; mezcló la plata en la formación de los guerreros, y hierro y bronce en la del los labradores y demás artesanos.”

• La concepción idealista de las relaciones sociales: El sistema escolar y la sociedad son instancias distintas. Cuando el profesor y el alumno entran por la puerta del centro escolar dejan de ser seres sociales y se convierten en seres escolares: sin ideología, ni creencias, impera la ciencia . Las diferencias sociales y culturales se borran. Aunque durante mucho tiempo el sistema escolar ha estado al servicio de los poderosos, en la actualidad es una plataforma de transformación social que corregirá las injusticias sociales.

• La concepción psicologicista de las relaciones personales: El fracaso escolar es una cuestión individual que afecta a individuos concretos. Los individuos que fracasan escolarmente lo hacen porque no se adaptan adecuadamente al sistema o tienen dificultades específicas en el aprendizaje. Se trata de problemas psicológicos. La sociedad es una suma de individuos, no existen las clases sociales.

• La concepción empirista de la historia y del presente: las sociedad funciona así porque siempre ha funcionado así y es inevitable que funcione así. La sociología empirista lo constata. Expliquémoslo con un ejemplo: las posiciones dominantes en el campo de la psicopedagogía tienen el siguiente modo de proceder ante el fracaso escolar: el niño suspende, no consigue alcanzar los objetivos por lo que es enviado al psicopedagogo, b) el psicopedagogo constata mediante test y baterías que el niño tiene dificultades de aprendizaje, c) se informa a la familia de que el niño tiene dificultades de aprendizaje, d) se envía al niño a un grupo de refuerzo con otros niños con dificultades. Todo un proceso para discernir lo que ya sabíamos. Pero no se realiza ni un solo análisis de que hay por detrás de ese fracaso escolar y de por qué se produce. Ni que decir tiene que es una cuestión individual y no social.

Los críticos y poscríticos parten de la constatación de las funciones sociales de la escuela y de las estrategias de legitimación que utiliza la ideología dominante. La necesidad de que los profesionales sean críticos y contribuyan a la transformación social tanto en su faceta personal como en la laboral, viene dada precisamente por la negación de esa dualidad escuela-sociedad.

La perspectiva crítica y poscrítica implican la asunción de una metodología concreta: la reflexión en y sobre la acción. Se trata de una concepción dialéctica de nuestros actos y, por tanto inacabada, que está en permanente cambio y cuestionamiento. Es una acción en crisis constante. La planificación es seguida de su puesta en práctica. Mediante la reflexión en la acción y sobre la acción, se modifica nuevamente lo planificado, que es puesto nuevamente en ejecución y nuevamente corregido, en una dinámica dialéctica orientada hacia la mejora continua de la praxis.

En este sentido, no se puede ser crítico y no adoptar una metodología de trabajo dialéctica basada en la reflexión en la acción puesto que no se puede contribuir al cambio social si ni tan siquiera se es capaz de cambiar la propia acción personal.

Deben someterse a juicio todas las creencias y valores. No solo los derivados de la ideología dominante, sino también los derivados de posiciones críticas y los personales, pues la crítica es entendida como una manera de avanzar y de construir.

La concepción de la historia como una serie de estadios que van siendo superados y que tienen un sentido universal y cronológico, debe ser sometida a análisis por los propios críticos, puesto que en los países socialistas –o en la mayoría de ellos- lo que siguió al socialismo no fue ni más socialismo ni una sociedad comunista sino el capitalismo salvaje. En otros casos, durante años se superaron estadios sin pasar por otros (ejemplo de China, que pasó del feudalismo al socialismo sin pasar por el capitalismo, que desarrolla en la actualidad de forma “supuestamente controlada” para poder cimentar las bases que darán lugar al comunismo).

Ser crítico implica no hacer concesiones ideológicas o políticas al enemigo ni a sí mismo ni a los propios aliados en la construcción de una sociedad más justa.

Así, la ofensiva neoliberal contra el sistema de enseñanza público no debe hacernos olvidar que su función principal es legitimar el orden social imperante. Evidentemente, y como repetía el Profesor Rozada en sus clases, hemos de defender la enseñanza pública porque es lo mejor que le va a pasar a muchos de los actuales niños a lo largo de su vida. Pero nada más. Eso no implica que debamos dejar de denunciar o analizar las funciones y efectos del sistema escolar.















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