martes, 22 de diciembre de 2009

Síntesis/resumen de las cinco tradiciones de formación en educación


- Todas las tradiciones excepto la última, parten de una concepción esencial del ser humano. El esencialismo es la base sobre la que se sustentan la discriminación por cuestiones de género, el racismo y la estructura de clases sociales capitalista. Por lo tanto, aquellas tradiciones que no cuestionan la concepción esencial del ser humano sirven para perpetuar la dominación y sólo son caras –más o menos amables- de una misma moneda. El fracaso escolar es consecuencia de las diferencias sociales y culturales.


- El discurso académico surge con el sistema educativo moderno (ver notas al pie sobre Comte y S. Simón de capítulos anteriores) e inculca la particular concepción del mundo de las clases culturalmente dominantes (pequeña burguesía cultivada y profesiones liberales). Su objetivo es la perpetuación del sistema y del orden meritocrático. Trata de dar una formación global, humanística a los alumnos. En el campo de la formación, no se trata de formar estrictamente un profesional, sino un gentleman.


- La tradición técnica, es el culmen de las posiciones economicistas de la gran burguesía transnacional. La gran burguesía persigue a través de la misma convertirse en clase culturalmente hegemónica y aumentar sus beneficios mediante una enseñanza adaptada a sus necesidades y gestionada –con el correspondiente beneficio- en la medida de lo posible por las empresas y/o con criterios empresariales. En el ámbito formativo, su objetivo no es la formación humanista sino la formación técnica: el gentleman de la intelligentzia es desplazado por el experto o por el operario. En la actualidad es el discurso hegemónico en Europa, donde va arrinconando poco a poco a la tradición académica. Mantiene una concepción esencial del ser humano reforzada por la psicología conductista y sus test psicométricos, principalmente.


- La tradición personalista-humanista ejerce de poli bueno en una película que, como nos advertía Kafka en la cita que abre el capítulo segundo, es de terror. A pesar de que, o más bien, gracias a que bebe de fuentes como Rousseau, tantas veces reivindicado por nuestros gobernantes del PSOE y por los socialistas franceses, es en suma un discurso que diluye las clases sociales y centra la atención en el individuo. El personalista-humanista, no ve un bosque, tan sólo ve árboles por doquier, eso si, libres y felices, porque viven en la naturaleza. A nivel formativo, esta tradición plantea que de nada nos sirve un gentleman ni un expert, si estos no son felices y que la mejor manera de que alguien rinda en su trabajo, es yendo a trabajar feliz. Renuncia a explicar al trabajador los motivos económicos y políticos de su situación de no felicidad y le invita a encontrarse a sí mismo a través de un discurso vago acerca de la represión en una posición que aúna lo mejor de Piaget y de Freud. El expert tecnicista es Comte, que lo dice claramente: hay que crear una religión laica cuyos sacerdotes serán los maestros y se encargarán de inculcar la ciencia positiva. Se gobernará conforme a la ciencia. Comte, reprime y no se corta al decirlo. Es el poli malo. Por su parte Rousseau, Neill, Ferrer, y compañía liberan al individuo de esa represión llevándolo a vivir a la naturaleza. Solamente adaptan mejor a la persona a la explotación capitalista, legitimándola científicamente (p.e) mediante la concepción esencialista-desarrollista del ser humano que elaboró Piaget, que no es sino una reconceptualización de las ideas rousseaunianas.


- La tradición práctica, aún sin quererlo, también contribuye a mantener el sistema capitalista en la medida de que realiza un feroz crítica a academicistas y tecnicistas para proponer nuevas formas de enseñanza que son eso, formas, y nada dicen del fondo. La cuestión social no pasa de la mera retórica y por tanto, en la medida en que este discurso sólo sirve para hacer más eficaz el sistema educativo capitalista, no puede ser considerado como válido. Evidentemente, dado su carácter dinámico, es la tradición más eficaz en la formación de profesionales si la comparamos con las tres anteriores. Pero también la más compleja en su funcionamiento, lo que lleva al sistema a apostar por las formas tradicionales conductistas de la pedagogía por objetivos.


- El discurso crítico, si bien mantiene una vaga idea esencial del ser humano, no contribuye a la reproducción social en la medida en que la esencia que plantea es netamente revolucionaria y contraria a los intereses del capital. La teoría poscrítica no plantea una concepción esencial del ser humano. Esa es la primera diferencia de estas tradiciones respecto a las anteriores. En segundo lugar, consideran escuela y sociedad como un todo y no como entidades diferentes. Por lo tanto si la escuela es parte de la sociedad no puede contribuir a nada que no sea mantenerla. Desmontan el mito de la educación como mecanismo de transformación social (es interesante por su facilidad de lectura y comprensión el artículo de Fdez Enguita “Reforma escolar y/o reforma social” cuya referencia bibliográfica aparece en la nota al pie 11). Los críticos centran su análisis en las cuestiones de clase y, por tanto, en la contradicción capital-trabajo, al tiempo que los poscríticos amplían el objeto de estudio a realidades que escapan al análisis de clase, esto es, al estudio de la discriminación racial, étnica, de género, sexual, etc. A nivel educativo, su objetivo no es la instrucción de técnicos ni la formación de caballeros ingleses, sino de personas con la capacidad suficiente para afrontar un trabajo, pero también para analizar las relaciones laborales, sociales y políticas que le rodean con el objetivo de contribuir a la transformación social o lo que es lo mismo, a superar la sociedad capitalista.


- Como decía Gabriel Celaya, en aquel conocido poema-manifiesto:


No es una poesía gota a gota pensada/ no es un bello producto, no es un fruto perfecto/ es lo más necesario, lo que no tiene nombre/ son gritos en el cielo y en la tierra son actos/

El Discurso Crítico de la Educación

“Si la miseria de nuestros pobres no se debe a la
naturaleza, sino a nuestras instituciones, grande
es nuestra culpa.”
Charles Darwin


La metodología crítica y la poscrítica hacen referencia a una serie de movimientos educativos que trascienden el ámbito escolar y que persiguen la abolición de la sociedad capitalista y la creación de un sistema más justo.

Existen importantes diferencias entre críticos y poscríticos en muchos aspectos: el alcance de sus investigaciones y teorías y, por ende, su análisis de la realidad; su propuesta política; su concepción de las relaciones sociales, etc.

A la hora de abordar este tema podría presentarlo confrontando estas dos teorías entre ellas a la vez que se confrontan con el resto para determinar cual es el enfoque paradigmático más y mejor elaborado.

No obstante, en las páginas siguientes se presentará una síntesis de ambos enfoques tratando de elaborar un discurso de transformación o, dicho sin ambigüedades ni fórmulas políticamente correctas, revolucionario.

Para ello empezaremos determinando las utilidades que podemos encontrar desde ambos enfoques y realizaremos los análisis pertinentes sobre la educación desde esa óptica de integración paradigmática.

Las investigaciones críticas, partiendo de una concepción materialista de la realidad, concretamente del marxismo, consideran que existe una irreconciliable contradicción entre capital y trabajo. Entre quienes controlan los medios de producción y recursos y quienes no tienen más forma de supervivencia que la venta de su fuerza de trabajo al empresario a cambio de una pequeña parte de la plusvalía que genera.

Desde una perspectiva crítica el sistema educativo no es un subsistema autónomo dentro de la sociedad sino que es un engranaje más de esta, cuya misión es legitimar la sociedad de clases.

La escuela es una instancia de inculcación ideológica en la que el éxito escolar está determinado por el origen de clase del alumnado, entendiendo tal origen de clase como una posición social a nivel económico y también cultural. La escuela privilegia un particular ethos de clase.

El currículum es un espacio de poder empleado en la reproducción del orden social capitalista. Es una construcción social, política e histórica.

Las investigaciones poscríticas, reconociendo la valía de estos análisis, tratan de llegar más allá: la escuela contribuye a la reproducción de las clases sociales, pero también debemos tener en cuenta otros aspectos además de la estructura de clases. Existen opresores y oprimidos, no cabe duda, pero éstos últimos no pueden reducirse a un único grupo entendido como clase obrera o proletariado. Dentro de los oprimidos existen distintos grupos como las mujeres –las formas de discriminación de las mujeres son distintas que las de los hombres. Y por ejemplo, algunas mujeres de clase media pueden disfrutar de menos privilegios o libertades que hombres de clase. Las formas de opresión contra la población gitana son diferentes a las empleadas contra los obreros o contra las mujeres. Esto no quiere decir que se difumine el carácter de clase de la explotación capitalista, dado que ésta sigue siendo brutal y tiene efectos cada vez más graves. Las teorías poscríticas introducen nuevas categorías de análisis que ahondan y potencian los discursos críticos tradicionales.

En este sentido, otra de las contribuciones de los discursos poscríticos es su conceptualización del poder: la dominación se ejerce a través de relaciones de poder múltiples. El poder no es homogéneo y único, sino que presenta un carácter múltiple, diverso y asimétrico. Por lo tanto se plantea que no sólo la dominación se da entre clases sino también a partir de esas relaciones de poder múltiples que escapan a una conceptualización en clases sociales.

De otro lado, desde las posiciones poscríticas se lleva a cabo un intenso estudio sobre las relaciones entre conocimiento y poder, es decir, sobre lo que Foucault denominaba la arqueología del saber. El saber es resultado de correlaciones de fuerza que no pueden ser acotadas exclusivamente en términos económicos, sino que también, como vimos, deben tenerse en cuenta los procesos de dominación centrados en la etnia, el género o la sexualidad (p.e). Es por ello, que nunca podrá existir un currículum neutral ni un saber objetivo, porque este siempre es fruto de un proceso histórico.

1. ASPECTOS TEÓRICOS

Un buen profesional es un práctico reflexivo: tiene que planificar, recoger información, ver como le sale, volver a planificar, rectificar su práctica con arreglo a lo nuevamente planificado, etc. pero al contrario de lo que ocurre con el discurso práctico, su acción no se queda ahí .

Un buen profesional desde esta perspectiva, debe reflexionar planteándose en que medida puede, como profesional, contribuir a construir una sociedad justa. La acción del profesional crítico debe trascender las cuatro paredes de su centro de trabajo. La reflexión sobre la práctica debe ir más allá del mero productivismo y debe plantearse qué puede hacer como profesional y no sólo como persona para contribuir al avance social.

En este sentido, no tiene cabida el comportamiento como profesional escindido, que en su trabajo sigue el discurso dominante y en su faceta personal se comporta desde una perspectiva crítica o viceversa.

La clave consiste en buscar la manera de poder contribuir a la igualdad y la justicia desde el propio ámbito laboral. No hay que interpretar al profesional crítico como un héroe profesional: esa es la coartada para no hacer nada. Hay mucha más gente de la que pensamos que lleva a cabo acciones críticas en su trabajo. Por ejemplo, el albañil que en su obra combate los argumentos racistas de algunos de sus compañeros y trata bien a los compañeros extranjeros es un profesional crítico.


2. ASPECTOS METATEÓRICOS

La metateoría crítica está muy influenciada por el concepto de “hegemonía”: se considera que en las sociedades capitalistas avanzadas la dominación de las clases más poderosas sobre el conjunto de la población se lleva a cabo mediante la construcción de un pensamiento y subjetividad acorde a sus posiciones e intereses de clase . Para Gramsci cualquier relación de poder es una relación educativa.

Un ejemplo de la influencia de la ideología dominante es que, aunque nadie nos obliga a consumir compulsivamente, nuestra subjetividad y pensamiento nos hace consumir. Las clases dominantes lo consiguen mediante la inculcación ideológica.

Las clases poderosas no necesitan ejercer la fuerza sino que su dominio se hace a través de mecanismos que no requieren el uso de la fuerza.

Los críticos piensan que la hegemonía se garantiza mediante un control ideológico a través de un engaño que da lugar a una falsa conciencia. Se entiende la ideología como falsa conciencia. Por ejemplo, la ideología dominante hace que entendamos la felicidad como la posesión del mayor número posible de bienes materiales. Ocurre lo mismo con la idea de que el esfuerzo es la única manera de conseguir éxito a nivel académico, social o económico cuando la realidad demuestra q es la cultura y el particular ethos de clase, unido a la posición en la esfera económica la que determina las posiciones sociales.

Por su parte, desde el discurso poscrítico se considera que la ideología dominante no se transmite creando falsa conciencia, sino planteando como únicos caminos válidos y legítimos aquellos que le interesan a las clases dominantes. Determinadas opciones son planteadas como las únicas posibles y aquellos que se alejen de los caminos establecidos entran en el peligroso campo de la anormalidad, la aberración comportamental, etc. Se hace ver como válido e indiscutible aquello que le interesa a los grupos hegemónicos.


Concepción del sujeto

Para los críticos hay una idea de sujeto bastante dual. Entienden que el ser humano debe ser un animal racional que no se guíe por los sentimientos y emociones sino por la razón y la objetividad que permite el análisis materialista de los procesos sociales. Esto origina ciertos rasgos propios de las concepciones esenciales del ser humano.

Para los post-críticos, los seres humanos no tienen una naturaleza universal ni son todos iguales. Si no hay nada universal, los seres humanos pueden construirse a sí mismos, creando sus propios sistemas de valores y pensamiento. No existe ningún rasgo preestablecido ni ningún camino a seguir, sino que hay que ir haciendo el camino, autoconstruyéndose. Este planteamiento choca con las concepciones desarrollistas. Por ejemplo, echa por tierra la concepción de la libertad sexual entendida como liberación sexual. Se considera que no hay nada que liberar porque nada hay preestablecido dentro del individuo. Nadie nace hombre o mujer sino que construye su autoconcepto, por lo que hay que procurar libertad para construirlo, pero nada ha de ser liberado. Lo contrario sería caer en el esencialismo.

Para los poscríticos no hay sujetos preexistentes a la sociedad. Nos podemos construir como sea mejor para cada uno y para todos sin que consideremos que algo es “nocivo” a priori. Nada es natural o artificial sino socialmente admitido o no. La tradición pos-crítica rompe la dualidad mente-cuerpo o razón-sentimiento.

Concepción Historia-Mundo

Desde la perspectiva crítica se parte del materialismo histórico planteado por Marx. Según Marx la historia se desarrolla a través de una serie de estadios a los que denomina modos de producción. El primer estadio sería el comunismo primitivo. Posteriormente aparecen el esclavismo, feudalismo, capitalismo, socialismo y comunismo. No obstante, existieron ciertos debates en el seno de las corrientes marxistas acerca de otros modos de producción como el asiático.

Las sociedades van pasando por todos y cada uno de estos estadios de carácter universal. Ningún modelo es superado hasta que contiene dentro de sí mismo el germen del siguiente modelo . En ese caso, las contradicciones existentes dentro del mismo son tan grandes que hacen que el modo de producción se derrumbe y aparezca un nuevo modo de producción.

La clave del avance histórico está en la lucha de clases por el control del modo de producción. El modo de producción da lugar a unas relaciones sociales de producción generando explotadores –quienes controlan efectivamente los medios de producción- y explotados –a quienes los explotadores roban el valor de su trabajo, es decir la plusvalía.

Cada sociedad es fruto de unas particulares relaciones sociales de producción que generan una superestructura cultural que reposa sobre la infraestructura económica. Son las condiciones materiales de existencia las que determinan la conciencia y no al revés.

La historia ha ido pasando por esas etapas, que en términos generales han supuesto un avance en relación con las anteriores. Por lo tanto existe una concepción progresista del desenvolvimiento de la historia. No obstante, en ocasiones la sociedad avanza en dirección equivocada, lo que supone ciertos retrocesos en momentos concretos, pero más tarde o más temprano acaban por avanzar hacia etapas de desarrollo superiores.

El capitalismo es el estadio superior por el que ha transitado la humanidad y se encuentra en su última fase, denominada por Lenin a principios del siglo XX como imperialismo o fase superior del capitalismo. El capitalismo es la concreción de la contradicción entre capital y trabajo.

El capitalismo será superado cuando fruto de la lucha de clases, el proletariado, como sujeto potencialmente emancipador de la sociedad lleve a cabo una revolución para tomar el poder político y económico. En ese momento comenzará la fase de transición hacia el comunismo, denominada socialismo.

El socialismo, en tanto que fase transitoria, se rige bajo un sistema político conocido como dictadura del proletariado, que preparará las condiciones necesarias para proceder a la abolición del estado y el advenimiento de la fase superior y última a la que llegará la humanidad, esto es, el comunismo. Bajo el comunismo no existen explotadores ni explotados por lo que aparece un nuevo hombre .

Sin embargo, desde la perspectiva post-crítica se plantea que no existe una ruta universal por la que ha de transitar la humanidad en su camino hacia la sociedad justa y que esa sociedad justa tampoco está previamente establecida. El desarrollo de las sociedades transita por múltiples cruces de caminos en los que hay que elegir en cada momento. Depende de lo que decidamos la historia seguirá un camino u otro y se construirán sociedades más o menos justas.

En cuanto a la aparición de un hombre nuevo y a la propia idea de conciencia, desde las posiciones poscríticas se ponen en duda ambos conceptos. El primero de ellos por su naturaleza esencial dado se considera que en ausencia de explotación el hombre –y la mujer- no se liberan, puesto que nada hay dentro de ellos que esté preso, sino que más bien tendrán que construir nuevas formas de convivencia y nuevas maneras de sentir, percibir y pensar al margen de las propiciadas bajo el capitalismo. En cuanto a la segunda idea, la de conciencia, se considera que no existe una conciencia en si, sino que siempre es fruto de un proceso social.

Concepción de la Educación

Como vimos anteriormente, al contrario de las tradiciones anteriores, los críticos y post-críticos parten de una concepción de la escuela como un subsistema dependiente de la sociedad, que sería el sistema general del que la escuela es sólo un engranaje más.

Por este motivo, no se pueden plantear alegremente argumentaciones como que la escuela es una palanca de cambio social. La realidad es que su función histórica ha sido la de legitimar el orden social en el que se desarrolla. Esto quiere decir que responde a los intereses de clase de los grupos dominantes. Sólo en sociedades en las que existe una lucha explícita entre clases sociales propiciando una sociedad prácticamente escindida y en las que esa división se da también en el seno del sistema escolar o en aquellas sociedades en las que las posiciones revolucionarias están en el poder puede la escuela contribuir a legitimar ideales emancipadores.

El sistema escolar entendido como tal es un mecanismo de reproducción social. Otra cosa es que se puedan dar prácticas educativas emancipadoras y contrahegemónicas dentro de la sociedad.

Desde este enfoque se está prácticamente de acuerdo en todos los postulados de la tradición práctica, pero da un paso más al problematizar las relaciones sociales y proponer superarlas. En cambio, la tradición práctica sólo se ocupaba de conseguir una mayor eficiencia dentro de lo que ya había, sin plantearse los condicionantes económicos, sociales y políticos que hacen de la escuela un eficaz instrumento de reproducción social o planteándoselos únicamente en el plano teórico y no en el de la acción.

En efecto, la educación es una de las más efectivas herramientas de legitimación del pensamiento dominante a través del currículum implícito pero también del explícito.

Por ejemplo, cuando se habla del descubrimiento de América desde una óptica absolutamente etnocentrista planteando que quienes descubren el continente son los invasores españoles y no los nativos que viven allí desde hace siglos, que son mostrados desde los planteamientos del pensamiento hegemónico como civilizaciones inferiores a la europea. La ideología dominante también niega al pueblo su papel de sujeto de la historia.

La importancia del enfoque desde el que se estudian los acontecimientos históricos y presentes es muy importante. El descubrimiento de America o el cambio climático se enseñan desde una particular plataforma de pensamiento. La importancia reside en lo que se estudia pero también en cómo se estudia.

Además del currículum explícito hay que tener en cuenta el currículum oculto o implícito. Por ejemplo, la noción de propiedad privada es inculcada en el sistema escolar desde que el alumno pisa por primera vez la escuela. Tiene su lápiz y su goma, que son distintas a las gomas y lápices del resto y, además, le pertenecen. Si un compañero coge su lápiz debe devolvérselo porque no le pertenece. La propiedad privada se ve como única forma de propiedad válida y no es cuestionada.

A través de la enseñanza se empiezan a inculcar en los alumnos los principios básicos de la ideología dominante. Pero no todo es reproducción. También hay resistencias al pensamiento dominante a nivel de aula y también a nivel “macro”. En este sentido, destacan Freire y algunos de sus discípulos, como Macedo, que hizo un programa de resistencia diseñando un planteamiento educativo al completo.

Hay que oponerse a la ideología dominante aumentando esas resistencias espontáneas, organizándolas mejor, fortaleciéndolas. Para ello es necesario cuestionar los contenidos curriculares, analizar los procesos sociales e históricos desde puntos de vista alternativos a los hegemónicos y abriendo nuevos caminos mediante la lucha contra la naturalización del pensamiento único.

3. ASPECTOS TÉCNICOS


Finalidad

La educación tiene como finalidad la problematización de la realidad en la que viven las personas que participan en el programa. Su objetivo es la construcción de significados comunes que permitan a las personas analizar la realidad que viven, elevarse sobre ella y emanciparse como individuos pero también como colectividad.


Contenidos

No existen contenidos establecidos de antemano. El conocimiento no viene dado de instancias externas. No es elaborado por expertos externos, sino que se construye a través de una dinámica dialógica partiendo de las necesidades cotidianas y los problemas del día a día de las personas .


Metodología

La educación emancipadora debe partir de la coherencia. El educador debe formar parte de la comunidad. El primer paso es integrarse en esa comunidad de forma efectiva a nivel personal y no solamente escolar.

A continuación ha de desarrollarse una investigación que permita conocer en profundidad las problemáticas que existen en la comunidad para posteriormente trabajar sobre ellas.

En ese momento se plantean los temas generadores , que parten de lo general a lo concreto.

La práctica educativa tendrá lugar mediante la realización de círculos problematizadores en los que la comunidad participa y cuyo objetivo es yendo de lo concreto a lo general, identificar los rasgos de su realidad para poder transformarla.

La investigación finaliza tras la descodificación de los problemas y rasgos de la comunidad y la codificación del programa, que será explicado por los educadores a los participantes y debatido con ellos, incluyendo las aportaciones que surjan.


Materiales

Pueden utilizarse multitud de materiales . Lo importante no son tanto los medios que se utilizan sino el significado que se da a lo que aportan. Es decir, los medios son herramientas y no fines. Un ordenador en sí mismo no aporta nada, hay que llenarlo de contenidos potencialmente emancipadores.

Por ejemplo, en una comunidad donde existe un problema con el agua, pueden utilizarse imágenes de una persona recogiendo agua en una fuente. A partir de ahí, los participantes sugieren, aportan significados a la imagen y mediante el diálogo se avanza haciéndose conscientes del problema del agua y sus implicaciones .


Evaluación

La evaluación se realiza en grupo. Tiene como objetivo la reflexión sobre la práctica para mejorar la acción. Conocer las problemáticas tratadas, si ha sido útil el programa, si se han conseguido los objetivos planteados inicialmente. En todo caso, la evaluación no se individualiza para clasificar a los individuos, sino que su objetivo es la mejora de las dinámicas del grupo y ver si se ha contribuido a la emancipación y toma de conciencia de la comunidad.


Organización

Los agrupamientos tienen un carácter colectivo. Se rompen los espacios tradicionales de la enseñanza al considerarlos como específicamente diseñados para no permitir el diálogo. Los tiempos vienen determinados por la propia praxis y el ritmo del grupo.

Consideraciones finales


No hay ley educativa cuyo prólogo no comience haciendo un propósito de enmienda sobre las injusticias que se han tolerado hasta entonces. En ese momento se plantea que la educación está llamada a transformar una sociedad injusta y a corregir las desigualdades. Algunos legisladores, en un alarde de cinismo, se atreven a plantear que se proponen una revolución silenciosa pero no por ello menos eficaz.

Plantear que la función principal del sistema educativo es corregir las desigualdades sociales implica pensar la educación y la sociedad como dos categorías distintas e independientes. Pero esta pretensión dista mucho de la realidad.

La sociología crítica de la educación ha demostrado que la función principal de los sistemas educativos es la reproducción del orden social imperante. Las funciones sociales de la escuela son principalmente las siguientes :

• Reclutamiento: Todos los ciudadanos pasan en una etapa de su vida por el sistema escolar, que al haber sido universalizado llega a toda la población.

• Inculcación: Si bien en siglos precedentes esta eran una de las funciones claves del sistema educativo, en la actualidad existen instancias que la superan ampliamente en este cometido, como por ejemplo los medios de comunicación. Se trata de hacer ver a los alumnos cual es el conocimiento legítimo y verdadero y cual no. Algunos se verán reconocidos y otros verán que ciertas creencias y costumbres propias de su entorno son consideradas como impropias y no válidas. Se trata de mostrarles cual es la cultura verdadera, no tanto para que se incorporen a ella como para que la sepan reconocer a simple vista y estimen su superioridad.

• Selección: La escuela selecciona a los mejores para que prosigan sus estudios y se conviertan en cuadros dirigentes de la sociedad. La escuela realiza una criba. La mayor parte de los estudiantes de las clases populares se quedan en el camino fruto del éxito de la criba. Este fenómeno, que implica el cumplimiento de un objetivo fundamental del sistema escolar es conocido como fracaso escolar.

• Distribución: La escuela otorga diplomas que permiten a los individuos acceder a unos puestos u otros del sistema laboral y a unos u otros estatus sociales. El sentido de la universalización de la enseñanza viene dado por la necesidad de que exista un sistema que distribuya las posiciones sociales en función, no ya del nacimiento, sino de la valía escolar y el esfuerzo. Si esto es interiorizado por las personas y permite cierta movilidad social, la sociedad clasista sale reforzada del proceso.

Por tanto, cuantos más individuos concurran en el sistema escolar supuestamente meritocrático y midan en él su valía, tanto mejor, pues más validez tendrá la selección que allí se realiza.

La realidad es que se trata de una desigual carrera en la que para alcanzar la meta unos tienen que vencer una serie de obstáculos (cultura de clase, etc.) y otros circulan por un camino absolutamente despejado (aquellos procedentes de las clases sociales dominantes en el campo de la cultura reconociéndose en las costumbres, lenguaje y hábitos que la escuela propone como válidos).

La sociología crítica de la educación demuestra como la mayor parte de integrantes de las clases populares fracasan en el sistema, pero no puede hablarse de “fracaso escolar” sino de éxito del sistema escolar, puesto que es condición necesaria para poder mantener el orden social. Si todos alcanzaran el mayor nivel de estudios posible, todos querrían ser cuadros dirigentes.

La función de selección y distribución son potenciadas debido a la existencia en nuestro país de una doble red de establecimientos escolares: la escuela pública a la que asisten los hijos de los trabajadores y la escuela privada a la que asisten mayoritariamente los hijos de los integrantes de las clases medias y altas.

Pero aunque la movilidad social propiciada por la escuela fuese total y no existiesen diferencias entre unas clases sociales y otras, en cuanto a su tránsito por la enseñanza, las posiciones críticas con el sistema escolar no perderían ni un ápice de su validez, puesto que seguiría siendo una herramienta de distribución de posiciones sociales. Aquí lo que se discute es el propio sistema de clases en sí. No hay sociedad de clases que sea legítima pues todas se basan en la explotación del hombre por el hombre.

La ideología dominante refuerza y hace creíble el orden meritocrático mediante la creación de una plataforma ideológica basada en:

• La concepción esencial del ser humano. Los individuos nacen con unas inquietudes u otras. Unos tienen más capacidades que otros, por esos unos ocupan unos puestos y otros. Unos nacen para ser jefes y otros para ser mandados, pero la escuela nada puede hacer porque es algo que viene dado en los individuos: “el dios que nos ha formado ha hecho entrar el oro en la composición de aquellos que están destinados a gobernar; mezcló la plata en la formación de los guerreros, y hierro y bronce en la del los labradores y demás artesanos.”

• La concepción idealista de las relaciones sociales: El sistema escolar y la sociedad son instancias distintas. Cuando el profesor y el alumno entran por la puerta del centro escolar dejan de ser seres sociales y se convierten en seres escolares: sin ideología, ni creencias, impera la ciencia . Las diferencias sociales y culturales se borran. Aunque durante mucho tiempo el sistema escolar ha estado al servicio de los poderosos, en la actualidad es una plataforma de transformación social que corregirá las injusticias sociales.

• La concepción psicologicista de las relaciones personales: El fracaso escolar es una cuestión individual que afecta a individuos concretos. Los individuos que fracasan escolarmente lo hacen porque no se adaptan adecuadamente al sistema o tienen dificultades específicas en el aprendizaje. Se trata de problemas psicológicos. La sociedad es una suma de individuos, no existen las clases sociales.

• La concepción empirista de la historia y del presente: las sociedad funciona así porque siempre ha funcionado así y es inevitable que funcione así. La sociología empirista lo constata. Expliquémoslo con un ejemplo: las posiciones dominantes en el campo de la psicopedagogía tienen el siguiente modo de proceder ante el fracaso escolar: el niño suspende, no consigue alcanzar los objetivos por lo que es enviado al psicopedagogo, b) el psicopedagogo constata mediante test y baterías que el niño tiene dificultades de aprendizaje, c) se informa a la familia de que el niño tiene dificultades de aprendizaje, d) se envía al niño a un grupo de refuerzo con otros niños con dificultades. Todo un proceso para discernir lo que ya sabíamos. Pero no se realiza ni un solo análisis de que hay por detrás de ese fracaso escolar y de por qué se produce. Ni que decir tiene que es una cuestión individual y no social.

Los críticos y poscríticos parten de la constatación de las funciones sociales de la escuela y de las estrategias de legitimación que utiliza la ideología dominante. La necesidad de que los profesionales sean críticos y contribuyan a la transformación social tanto en su faceta personal como en la laboral, viene dada precisamente por la negación de esa dualidad escuela-sociedad.

La perspectiva crítica y poscrítica implican la asunción de una metodología concreta: la reflexión en y sobre la acción. Se trata de una concepción dialéctica de nuestros actos y, por tanto inacabada, que está en permanente cambio y cuestionamiento. Es una acción en crisis constante. La planificación es seguida de su puesta en práctica. Mediante la reflexión en la acción y sobre la acción, se modifica nuevamente lo planificado, que es puesto nuevamente en ejecución y nuevamente corregido, en una dinámica dialéctica orientada hacia la mejora continua de la praxis.

En este sentido, no se puede ser crítico y no adoptar una metodología de trabajo dialéctica basada en la reflexión en la acción puesto que no se puede contribuir al cambio social si ni tan siquiera se es capaz de cambiar la propia acción personal.

Deben someterse a juicio todas las creencias y valores. No solo los derivados de la ideología dominante, sino también los derivados de posiciones críticas y los personales, pues la crítica es entendida como una manera de avanzar y de construir.

La concepción de la historia como una serie de estadios que van siendo superados y que tienen un sentido universal y cronológico, debe ser sometida a análisis por los propios críticos, puesto que en los países socialistas –o en la mayoría de ellos- lo que siguió al socialismo no fue ni más socialismo ni una sociedad comunista sino el capitalismo salvaje. En otros casos, durante años se superaron estadios sin pasar por otros (ejemplo de China, que pasó del feudalismo al socialismo sin pasar por el capitalismo, que desarrolla en la actualidad de forma “supuestamente controlada” para poder cimentar las bases que darán lugar al comunismo).

Ser crítico implica no hacer concesiones ideológicas o políticas al enemigo ni a sí mismo ni a los propios aliados en la construcción de una sociedad más justa.

Así, la ofensiva neoliberal contra el sistema de enseñanza público no debe hacernos olvidar que su función principal es legitimar el orden social imperante. Evidentemente, y como repetía el Profesor Rozada en sus clases, hemos de defender la enseñanza pública porque es lo mejor que le va a pasar a muchos de los actuales niños a lo largo de su vida. Pero nada más. Eso no implica que debamos dejar de denunciar o analizar las funciones y efectos del sistema escolar.















El Discurso Práctico de la Educación

1. ASPECTOS TEÓRICOS

Un buen profesional es aquel que reflexiona en la práctica y sobre la práctica. El buen profesional no sólo tiene en cuenta el desarrollo de la persona, de sus alumnos sino que además es un práctico reflexivo que es capaz de analizar sus propias acciones, replanificarlas, cambiar cosas, etc. Pero no debe entenderse esa reflexión como reacción a la teoría, sino que tiene que haber una cierta complementariedad. Un buen profesional no obvia el conocimiento de disciplinas básicas como la sociología, filosofía, psicología o historia. En ese sentido, no puede haber un razonamiento práctico sin que medie el razonamiento teórico, en tanto que el primero es una abstracción teórica.

Los profesionales no trabajan en función de competencias adquiridas previamente. La formación debe basarse en situar al alumno frente a nuevas situaciones que se conciben como un todo no fragmentable y ensayando planes que se rectifican continuamente en una dinámica de reflexión-acción.

Los futuros profesionales deben estar en contacto continuo con la práctica, pero desde una perspectiva distinta a la del discurso técnico. En el discurso técnico se acude a la práctica para aplicar los conocimientos adquiridos en la parte teórica. Desde la tradición práctica la relación entre teoría y práctica es de retroalimentación, es una relación dialéctica.

Un buen profesional es aquel que es capaz de “actuar de manera inteligente en situaciones que son suficientemente nuevas y únicas para requerir lo que constituye una respuesta adecuada para ser aprendida in situ.”

Según la descripción de Barrow el buen profesional, en el caso de la enseñanza deber reunir varias condiciones: experiencia; habilidades genéricas para la docencia; características personales (honestidad, integridad, humor); comprensión del tema (no se refiere únicamente a dominar la disciplina, sino también al contexto, características de sus estudiantes, etc.); y, claridad conceptual sobre la finalidad educativa. Evidentemente, el alumno o alumna recien salido de la escuela de magisterio no posee un gran bagaje experiencial, de ahí que, como se verá más adelante, los nuevos docentes se incorpores a seminarios donde adquirirán experiencia y comenzarán a perfeccionar su acción y concepción sobre la enseñanza.

Por su parte, Zeichner considera, siguiendo la descripción de Dewey, que la acción reflexiva del profesorado debe tener en cuenta tres consideraciones: a) apertura intelectual, b) responsabilidad y c) sinceridad.


2. ASPECTOS METATEÓRICOS

Concepción Historia-Mundo

Parte de una concepción fenomenológica de la historia y de las relaciones sociales. El mundo pierde la dimensión de lo auténtico al sepultarlo bajo toneladas de intereses y teorías que tienen poco que ver con la vida auténtica y comunitaria.

Por lo tanto, es necesario plantear la necesaria primacía de la experiencia subjetiva inmediata como base del conocimiento. Hay que dirigirse a las cosas mismas.

Ahora no hay un sistema basado en la comunidad sino en la asociación, que busca conseguir con menos esfuerzo mejores resultados. La sociedad debe recuperar el sentido de comunidad. Esa comunidad debe estar integrada dentro de una comunidad más amplia. Se concibe el mundo desde el comunitarismo.

Se atribuye a la realidad un carácter holístico, global y no fragmentable. Además también hay que tener en cuenta el carácter dinámico de la misma, frente a la percepción tecnicista del final de la historia propia de los tecnicistas.

Concepción de la Educación

La concepción fenomenológica aplicada a la formación de los profesionales sitúa el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje en la experiencia de los participantes, en su propia práctica. Lo importante no serían las teorías sobre la educación sino lo que piensan y sienten los profesionales que trabajan en la educación.

Se trata de dar respuesta a los sentimientos, significaciones y pensamientos de las personas en el aquí y el ahora desde una perspectiva de proximidad.

El sistema educativo está absolutamente descontextualizado y hace que los alumnos pierdan el interés por aprender. La enseñanza debe partir de lo que el sujeto es, sabe y siente en cada momento y no de planteamientos descontextualizados.

Como vimos en la primera nota a pie de página del capítulo, esta tradición surge como reacción al enfoque técnico. Considera que el todo es más importante que las partes. La suma de las técnicas que pueda aplicar un profesional en su trabajo no constituye todo su trabajo, sino que un profesional en su trabajo aplica un conocimiento en cierto modo artístico, fruto de su experiencia, quedando en segundo plano el saber técnico.


Concepción del Ser Humano

Mantiene una concepción del ser humano muy próxima a la fenomenología, que plantea que los seres humanos si estamos en contacto con la realidad sin tener nada de por medio somos capaces de fundirnos con ella.

Se trata de una concepción del ser humano como un ser auténtico, no adulterado por la civilización que le ha tocado vivir.

3. ASPECTOS TÉCNICOS

La tradición práctica rompe con el modelo tradicional de organización de la enseñanza basada en la programación de asignaturas en función de contenidos y objetivos.

Para entender este planteamiento es útil acercarse a la espiral de Kemmis , consistente en la observación de la realidad ligada a la reflexión sobre la misma, que nos servirá para realizar un plan de acción. Luego pondremos el plan en práctica, observando su aplicación y rectificándolo y reelaborándolo durante la misma.

Existe una reflexión en y sobre la acción y no una aplicación desligada de la reflexión, Hemos de dejar claro que esa reflexión en la acción no se concibe como un proceso de ensayo-error relacionadocon la metodología. En primer lugar porque en la conductista el conocimiento y las técnicas han sido elaboradas por expertos y nunca por los docentes en la propia práctica y, en segundo lugar, porque los prácticos manejan una concepción procesual de la enseñanza alejada de la dictadura de los resultados propia de la metodología conductista.

El elemento principal que articula la docencia es el grupo de investigación-acción entendido como seminario. “En los seminarios, profesores, profesionales y estudiantes trabajan conjuntamente, sin objetivos y contenidos preestablecidos, con relaciones horizontales dadas por la necesidad de abordar problemas prácticos, con procesos de evaluación no artificiales sino plenamente contextualizados por su vinculación con la elaboración de planes de acción, su seguimiento y a redacción de informes.”

El seminario también sirve para buscar soluciones a problemas que surgen en la práctica y que no son de fácil solución o con los que el docente se enfrenta por primera vez, pudiendo participar en estos seminarios no sólo docentes del centro, sino también profesores universitarios, etc.

Alguanas consideraciones finales


El discurso práctico supone un avance fundamental en la educación, al proponer un planteamiento que rompe con las dinámicas mecanicistas imperantes en la enseñanza tradicional.  También supone un avance respecto al modelo personalista-humanista al proponer un profesional reflexivo que trasciende en su reflexión los aspectos evolutivos personales en los que se centra la tradición personalista-humanista.

No obstante, la tradición práctica no es sino una evolución hacia planteamientos mucho más dinámicos y eficientes que los anteriores, pues se centra en dar lugar a procedimientos por los que el docente pueda mejorar su práctica y sacar un mayor aprovechamiento a la misma.

Es interesante la crítica que se realiza a la poca relación que se da habitualmente entre el objeto de la investigación educativa y la práctica cotidiana de los maestros. Para Barrow, en general, los investigadores educativos suelen plantear teorías que no están relacionadas directamente con la práctica y que presentan conclusiones generales y abstractas difícilmente relacionables con la acción cotidiana en el aula.

Otro aporte interesante de este discurso es el rechazo a la distinción entre quienes elaboran el saber pedagógico y quienes lo ejecutan. Los prácticos rechazan convertirse en técnicos que aplican paquetes curriculares elaborados en otras instancias. Se niegan a convertirse en agentes de terceros.

Zeichner distingue cuatro tradiciones de práctica reflexiva: reflexión académica; reflexión centrada en la eficacia social;  reflexión desarrollista o evolucionista; y reflexión reconstruccionista social. Como puede deducirse, los tres primeros tipos de reflexión tienen que ver con los enfoques académico, técnico y personalista-humanista vistos en temas anteriores. Por su parte, la perspectiva reconstruccionista social, podemos enmarcarla dentro del  subgrupo que denominarermos de los “cuasicríticos”.

Ahí podemos señalar uno de los límites de la tradición práctica, ya que en su enfoque más avanzado, esto es el de los cuasicríticos, como mucho se cuestionan los contenidos de la enseñanza pero no  el papel del propio sistema escolar en la reproducción de las desigualdades sociales ni consideran que tengan que llegar más allá del cuestionamiento de los contenidos escolares. Es decir, no conciben su práctica como una acción que pueda llegar a trascender las cuatro paredes de su escuela. No se consideran seres sociales en lucha por la transformación de las relaciones sociales injustas que se dan en la sociedad en la que viven: convierte al docente en un profesional escindido, en la medida en que se cuestiona a nivel político y filosófico determinados aspectos de la realidad pero no convierte su práctica vital en una toma de partido contra aquello que en sus análisis apunta que debe ser transformado.

Por otra parte, en ocasiones los prácticos caen en una dinámica de análisis de la realidad inmediata: de aquello que les afecta, de su realidad concreta en el aula. Esto hace que frecuentemente, se obvien los aspectos sociológicos y políticos de la educación y se dé un excesivo peso a la psicología. Eliminadas de los análisis las cuestiones relacionadas con la clase social, la etnia, etc. al docente sólo le queda la explicación psicologísta y la estrategia de individualización al intentar comprender determinados fenómenos como el denominado fracaso escolar. La reflexión en la acción puede seguir reproduciendo las desigualdades sociales y culturales.





El Discurso Personalista-Humanista de la Educación

1. ASPECTOS TEÓRICOS



Un buen profesional es una persona madura y equilibrada. Se trata de una persona que sabe escuchar, trabajar en grupo, etc, pero no desde una lógica tecnicista. No se pueden enumerar cientos de competencias porque nunca acabaríamos de plantear habilidades que un buen profesional debe manejar en una determinada actividad laboral.


Es necesario que los docentes alcancen desarrollo equilibrado porque su profesión está sometida a numerosas presiones psicológicas: padres, administración, alumnos y sociedad en general tienen expectativas en muchos casos contrapuestas acerca de lo que el docente puede y debe hacer y propiciar. Esta situación de tensión sólo puede superarse si la persona se conoce a si misma y es consciente de la situación. El docente debe aprender a utilizar su personalidad como instrumento. Para ello debe buscar su “sí-mismo” profesional.


Un buen profesional es aquel que sabe dialogar en el sentido más profundo: se plantea las cuestiones democráticamente y asume las decisiones tomadas colectivamente. Por ejemplo, en educación, la visita de otro profesional a su aula no es vista con desconfianza sino como una ocasión para que éste le haga sugerencias. El buen profesional no tiene miedo a responder “no lo sé”.


El docente es concebido desde una triple perspectiva: a) como naturalista que construye el currículum y crea un clima en el aula coherente con las pautas de desarrollo del niño y sus intereses; b) como artista que propicia actividades cuidadosamente orientadas en un ambiente estimulante; c) como investigador que mantiene una actividad experimental respecto a la práctica.


Lo primero es garantizar que la persona alcance el grado máximo de desarrollo personal y luego ya adquirirá competencias, pero no se puede empezar la casa por el tejado.


El discurso personalista-humanista alberga varias sensibilidades :


• Enfoque personalizado. Los docentes van pasando por una serie de etapas a lo largo de su vida profesional: 1) Supervivencia. El docente centra su atención en sobrevivir al centro, que no le ocurra ninguna catástrofe –denuncias., etc.-; 2) Preocupación por lo que está haciendo. El docente planifica la enseñanza y se preocupa por el método, materiales y resto de aspectos de la docencia; 3) Preocupación por los alumnos. El docente percibe a los alumnos como personas. Haciendo un símil con la profesión médica, lo que le preocupa al médico es la persona, el enfermo y no tanto la enfermedad. La clave reside en cómo organizar la enseñanza para que los docentes vayan superando las etapas.


• Enfoque humanista. Se centra en la formación del yo del enseñante a través de la percepción que tiene de sí mismo porque se considera que conocerse a sí mismo es la mejor herramienta para afrontar la enseñanza. Para que el proceso de enseñanza-aprendizaje funcione tienen que darse tres condiciones: a) creación en el estudiante del interés por aprender; b) creación de un clima que posibilite dar a las cosas un significado personal; c) estimular en el estudiante la exploración activa y el descubrimiento de esos significados personales. La enseñanza no puede organizarse en torno a los contenidos.


• Enfoque cognitivo o de desarrollo de la madurez. Las personas van pasando por una serie de estadios de desarrollo que van desde la adquisición de capacidades (etapa de las operaciones concretas, desarrollo del pensamiento abstracto, etc) hasta virtudes morales y relativas a los sentimientos: empatía por los otros, compromiso con determinados valores humanos, etc.


• Autoaprendizaje. Son grupos de terapia psicoanalítica en los que participan profesores en activo. Parten del supuesto de que el nivel de exigencia que la sociedad impone a los educadores, es muy elevado y los desborda. Esto les genera una disociación personal pues se niegan a asumir que no pueden cumplir las expectativas. El objetivo es que los docentes exterioricen sus problemas y frustraciones (miedos, odios, inseguridades, problemas personales) para siguiendo una dinámica psicoanalítica, superarlos. Se fundamenta en tres principios : a) clima permisivo, b) fluidez de la situación y, c) autoexperimentación.



2. ASPECTOS METATEÓRICOS





Concepción Historia- Mundo




La concepción de la historia y del mundo dentro de este discurso está muy cercana a los postulados libertarios. Las instituciones y el capitalismo han devenido en sistemas que inhiben, oprimen y limitan al individuo.


Dentro de esta tradición algunos autores centran sus críticas en el sistema capitalista y otros en la burocracia.


Denuncian las instituciones totales y el capitalismo como macroinstitución total. Se promueven contra-instituciones, espacios en los que se establecen normas, concepciones y jerarquías distintas a las dominantes. Si el sistema nos aliena hay que crear espacios que permitan buscar nuevos imaginarios divergentes y pluralistas alternativos al imaginario unívoco hegemónico en la sociedad.


No se entiende el ideal libertario en clave subjetiva sino que se busca una sublimación subjetiva. Es necesario buscar imaginarios compartidos, pero extendidos: no se renuncia al ser social sino que se busca que ese imaginario se llene de otras significaciones.


Desde esta tradición se plantea el retorno a la vida natural que no debiera haberse abandonado nunca. La sociedad capitalista es un sistema artificial que niega los designios de la propia naturaleza.



Concepción del Ser Humano





Al igual que los discursos anteriores, la tradición personalista-humanista parte de una concepción esencialista del ser humano. El ser humano tiene una bondad innata que es corrompida por la sociedad.


Existe una cierta influencia de las posiciones derivadas del psicoanálisis. Las personas nacen para ser felices. El objetivo vital de las personas es alcanzar la felicidad plena, pero el sistema capitalista desarrolla mecanismos represivos para garantizar el control de la sociedad y la pervivencia del sistema.


La represión genera individuos infelices y acaba creando sociedades insanas en las que la violencia y otros males endémicos de las mismas no son sino consecuencia de esa represión y esa negación de la posibilidad de ser felices que se impone a los individuos .
La persona libre y feliz elige por si mismo su camino. No hace falta dirigirle para que sea arquitecto, médico o cocinero sino que si desarrolla su personalidad en libertad elegirá por sí mismo, por que en sí mismo viene su propio destino. Unos elegirán ser pilotos, otros bomberos y otros mecánicos, pero todos serán personas felices y equilibradas.



Concepción de la Educación





La escuela y la sociedad son dos esferas independientes o, al menos, pueden llegar a serlo. La escuela puede propiciar un ambiente que permita a los individuos evadir la represión del sistema y alcanzar el equilibrio personal y, por ende, la felicidad.


Hay que romper con los métodos mecanicistas en la preparación del profesorado que originan una enseñanza carente de emoción para los estudiantes. No se puede enseñar con métodos del siglo XV para conseguir objetivos del siglo actual.


El objetivo de la educación es el desarrollo pleno y autónomo de la personalidad de los individuos que desenvuelva todas sus energías y facultades despertando todas las potencialidades de su ser. Hay que hacer consciente el subconsciente para dirigirlo y controlarlo.


El profesor es poco menos que un artesano y un artista. Moldea su obra cuidadosamente. La importancia de las enseñanzas artísticas en la formación de los docentes y en la de los alumnos es elevada.


Para ello se planifica una educación no directiva, natural, personalizada, no represiva, democrática, una escuela para la vida que hace frente a las instituciones represivas propias del sistema capitalista –burocracia, normativismo, axiología capitalista- y también a las estrategias de otras instituciones represivas como la Iglesia.


La autogestión mediante la creación de espacios autónomos, no directivos permite el desarrollo de la personalidad de los individuos. La importancia del clima escolar es fundamental.


Este enfoque ha dado lugar a multitud de experiencias basadas en la creación de pequeñas comunidades que viven al margen de la sociedad como internados, siendo Sumerhill el que ha alcanzado una mayor notoriedad. Se basan en el retorno a lo natural, entendido desde una óptica rousseauniana.


No obstante, desde este enfoque no hace falta irse al campo a vivir en comunidad para conseguir un clima adecuado. Un grupo de profesores conscientes puede garantizar una enseñanza adecuada que permita formar personas felices y equilibradas en centros escolares o de formación profesional creando la atmosfera adecuada.



3. ASPECTOS TÉCNICOS



La educación debe articular el saber con la vida. Se trata de construir saber a través de la experiencia personal. Parte de que el orden natural de la evolución del aprendiz constituye la base para determinar lo que ha de enseñársele. Corresponde a la investigación determinar ese orden natural a través de la observación de la conducta de los niños en los distintos estadios.


Finalidad


La finalidad es determinada por la necesidad de formar personas felices y equilibradas. La enseñanza debe garantizar el desarrollo pleno de la personalidad del individuo.

Contenidos



Las personas van pasando por una serie de estadios. Los contenidos deben atender a esos estadios de desarrollo para procurar que sean alcanzados efectivamente por los alumnos. No se circunscriben únicamente a la adquisición de habilidades formales sino que también buscan el desarrollo de valores morales y éticos.

Metodología



El profesor es uno más. No se considera por encima de sus alumnos. La metodología es muy flexible de modo que los estudiantes se impliquen en su propia formación.

Materiales



Los libros y materiales didácticos tradicionales pierden peso en este discurso. Se piensa un proceso en el cual los materiales son diversos, pueden utilizarse libros con la misma naturalidad que arcilla.

Evaluación



Se trata de una coevaluación o evaluación compartida. El proceso de autogestión implica que se evalúen todos los ámbitos del proceso desde los puntos de vista de todos los implicados en el mismo.

Organización



Espacios: Hay que romper con la organización tradicional de la enseñanza. En el aula debe existir un orden libre , que deje libertad a los alumnos para organizarse. La enseñanza no se limita al aula. Al tratarte de una enseñanza para la vida son frecuentes las salidas de campo.


Tiempos: Existe una flexibilidad máxima. La enseñanza debe adaptarse al alumno y no al revés. Los tiempos del alumno son los que determinan el ritmo de la enseñanza.


Agrupamientos: Puede trabajarse en grupo o individualmente. Existen multitud de dinámicas colectivas pero también tiene cierto peso la formación del individuo.


Consideraciones finales 



La tradición personalista-humanista considera la escuela como sistema independiente de la sociedad. Esta concepción es propia de la ideología dominante y busca hacer creer a las personas que la escuela es un lugar de cambio y no de reproducción social.


Esta es una primera crítica que puede hacerse a la que se une otra dirigida a la concepción esencial del ser humano. Los personalistas tienen una concepción del ser humano desde la que se plantea que existen elementos previos a la experiencia que forman parte del núcleo esencial de la personalidad del individuo. La educación lo que debe hacer es dejar que florezca esa personalidad y potenciar su desarrollo.


Por tanto, plantean argumentos propios de la ideología dominante, incorporándolos en una retórica basada en la libertad individual. Esta una de las principales críticas que se ha hecho a los personalistas desde la aparición a comienzos de siglo XX del movimiento de la escuela nueva.


No puede dejarse desarrollar al niño en libertad mediante una pedagogía no directiva sencillamente porque el niño nunca estará en libertad sino que la realidad en la que vive y su modo de acceder a ella e interpretarla está mediatizada por la ideología dominante. Plantear que una supuesta libertad escolar permite a los alumnos desarrollarse libremente es negar la influencia de la sociedad en el sistema educativo.


Es por ello que los individuos no se desarrollarían libremente, en el supuesto de que tuviesen algo que desarrollar de modo innato: los individuos no se desarrollan, sino que se construyen y la mejor manera de que puedan alcanzar un desarrollo equilibrado es mediante la intervención educativa explícita que combata la ideología dominante desenmascarando sus puntos fundamentales.


La noción de desarrollo implica la existencia de esa esencia previa en el individuo, que no es sino la noción de alma, traducida al lenguaje científico en forma de estadios piagetianos y actualmente mediante la consideración de la herencia genética.


En este sentido, las investigaciones de desarrollo en las que se basan los postulados desarrollistas tienen una notable influencia de la escuela de Piaget, siendo una crítica notable la de el etnocentrismo de sus categorizaciones, pues se consideraban como universales rasgos culturales propios de la sociedad europea.


No obstante, no puede negarse la utilidad de muchas de las aplicaciones de este paradigma. Por ejemplo, los grupos de autoaprendizaje tienen una notable utilidad a la hora de mejorar la situación de muchos profesores.  Abraham, trabaja cuestiones como el malestar docente, que afecta a gran número de profesores, desde una perspectiva psicoanalítica. La inseguridad del profesorado al no saber como enfrentar ciertas situaciones, los conflictos en el aula y el miedo a los alumnos propician un panorama desolador que genera frustración entre el profesorado. Abraham propone la realización de grupos  en los que se desarrollan terapias basadas en el psicoanálisis que hacen identificar a los profesores sus miedos y fobias como primer paso para afrontarlos y superarlos.


El hecho de que estas terapias no sólo funcionen sino que contribuyan a mejorar la situación de muchos profesores da un halo de legitimad a esta tradición, que será útil en la medida en que ayude a los docentes a conocerse mejor y a resolver los conflictos psicológicos que puedan surgirles a lo largo de sus vidas.


Considero que la principal crítica que puede realizarse a esta tradición es la ausencia de una toma de partido explícita para contribuir a la transformación social, pues solamente llega a una vaga retórica relacionada con la liberación del sujeto, pero nada dice de cómo transformar las injustas relaciones sociales. Esta tradición intenta mejorar el funcionamiento del sistema escolar, proponiendo soluciones para que algunos engranajes como el profesorado mejoren su práctica, en lugar de cuestionar el propio sistema escolar y sus efectos en la esfera social. Así mismo, da un peso excesivo a la experiencia en detrimento de la formación como docentes y de los conocimientos.